A Luo Zheng no le importaba haber sido degradado a esclavo, ni ser tratado como un saco de boxeo, ni que Luo Peiran le hubiera arrebatado la Píldora de Bendición del Cielo y la Tierra que por derecho le pertenecía.
Sin embargo, su hermana Luo Yan era su única y verdadera debilidad.
Ella era la única esperanza de la familia principal. Gracias a su increíble talento, fue reclutada a los trece años por la Secta de la Nube Azul como discípula interna, escapando así de la agitación familiar. Al no tener noticias de ella durante dos años debido a su estatus de esclavo, la revelación de Luo Peiran sobre su precaria situación lo sumió en una angustia profunda.
Esa distracción provocó que recibiera una paliza peor de lo habitual durante las prácticas, regresando al sótano por la noche sumido en el dolor. Allí, se enfrentó al mayordomo Fang por el robo de las medicinas curativas que el clan distribuía, pues solo le entregó una de las tres píldoras reglamentarias. Tras un tenso enfrentamiento donde Luo Zheng intimidó al corrupto empleado, este huyó despavorido.
Solo en su celda, Luo Zheng se dio cuenta de que su nivel actual de Refinamiento de Carne era insuficiente para proteger a su hermana o incluso para salir del clan. En un arrebato de frustración, intentó quemar el libro de los «Principios Celestiales» en la lámpara de aceite. Sin embargo, mientras el papel se reducía a cenizas, descubrió una fina lámina de oro oculta en su interior.
Al fijar la vista en el objeto, este se desintegró en miles de fragmentos con extraños símbolos que se adhirieron a su piel y se filtraron en su cuerpo. De pronto, una técnica ancestral inundó su mente: un arte de refinamiento supremo que proponía usar el propio cuerpo como si fuera un arma o un tesoro mágico, templando la carne y el alma para convertirlos en energía natural.
El proceso comenzó de inmediato. El cuerpo de Luo Zheng alcanzó temperaturas extremas, evaporando incluso el agua del barril donde intentó refrescarse. En su mente apareció un caldero azul profundo con nueve dragones tallados, uno de los cuales —de color índigo— abrió sus ojos para observarlo.
Lo que siguió fue una tortura espiritual indescriptible. El alma de Luo Zheng fue envuelta en una llama negra dentro del caldero, siendo quemada, destrozada y reparada en un ciclo infinito de agonía. Cuando el proceso finalmente terminó al amanecer, Luo Zheng se sintió transformado. Su alma emitía una luz dorada y su cuerpo había sido templado con éxito.
En este mundo, las armas mágicas se clasifican en cinco niveles: Profundo, Espiritual, Inmortal, Divino y de Energía Interna. Luo Zheng comprendió que ahora su propio cuerpo era equivalente a un tesoro de Rango Profundo de nivel bajo. A pesar de no haber dormido, se sentía rebosante de vigor y con una calma renovada para enfrentar su destino.
Limpio los restos del libro quemado y se preparó justo cuando el sonido de la cerradura anunció el inicio de un nuevo día de entrenamiento. Era hora de volver a ser un saco de boxeo, pero esta vez, las cosas serían diferentes.
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