«Ahora mismo todo se reduce al tesoro del Monje del Vino de Flores. Si logro encontrarlo, todos mis problemas se resolverán. Si no lo encuentro, todos estos asuntos retrasarán enormemente mi velocidad de cultivo. Si eso sucede, me quedaré atrás respecto a los de mi edad. ¡No lo entiendo! He pasado más de una semana intentando atraer al Gusano de Licor para que aparezca, ¿por qué sigo sin verlo?».
Fang Yuan frunció el ceño y se devanó los sesos. Era como llevarse comida a la boca, pero seguir sin saber a qué sabía.
De repente, un ruido fuerte interrumpió sus pensamientos. Fang Yuan miró en dirección al sonido y se dio cuenta de que los seis cazadores sentados a la mesa en el centro del salón estaban muy
ebrios. La atmósfera a su alrededor era ardiente y sus rostros estaban completamente rojos.
—¡Hermano Zhang, venga, beba otra copa!
—¡Viejo hermano Feng, nosotros lo admiramos! ¡Abatió a un jabalí de piel negra usted solo, qué hombre! ¡Esta copa de vino debe beberla, o de lo contrario nos estará faltando al respeto!
—Gracias, hermanos, por su sinceridad, pero de verdad ya no puedo beber más.
—El hermano Feng no puede beber más, ¿acaso le desagrada este vino porque no es lo suficientemente bueno? ¡Mesero, venga aquí! ¡Deme un poco de buen vino!
El alboroto aumentaba; era obvio que el grupo había bebido mucho. El mesero se acercó apresuradamente y dijo: —Bueno, señores, sí tenemos buen vino, pero es bastante caro.
—¡¿Qué, teme que no paguemos?! —Cuando los cazadores oyeron al mesero, varios de ellos se levantaron y lo miraron fijamente. Eran altos y corpulentos o de complexión robusta, capaces y vigorosos de una manera amenazante, poseyendo cada uno el coraje propio de los hombres de montaña.
El mesero dijo rápidamente: —No me atrevería a menospreciarlos, hombres valientes, es solo que este vino es realmente costoso, ¡una jarra cuesta dos piedras primordiales!
Los cazadores se quedaron atónitos. Dos piedras primordiales definitivamente no eran baratas: era la suma de dos meses de los gastos mensuales promedio de un hogar normal. A pesar de que los cazadores ganan más con la caza en comparación con los mortales ordinarios —como que a veces un cerdo salvaje de piel negra podría valer media piedra primordial—, la caza era arriesgada y un
error podía convertir al cazador en presa.
Para los cazadores, usar dos piedras primordiales solo para beber una jarra de vino simplemente no valía la pena.
—¿Realmente existe un vino tan caro?
—Muchacho, no estará intentando mentirnos, ¿verdad?
Los cazadores gritaban, pero sus voces se sentían un poco tímidas, incapaces de retirarse de la situación con elegancia. El mesero seguía repitiéndoles que no se atrevería.
El cazador llamado hermano Feng vio que la escena no iba bien y se apresuró a decir: —Hermanos míos, no gastemos más. Ya no puedo beber, bebamos este vino otro día.
—¡Qué va, no puede decir eso, hermano!
—Esto es…
El resto de los cazadores seguía gritando, pero sus voces empezaron a desvanecerse. Uno a uno se sentaron de nuevo en sus asientos. El mesero también era una persona astuta. Cuando vio esto, supo que ya no podría vender el vino. Sin embargo, esta situación difícilmente lo sorprendió.
Cuando estaba a punto de retirarse, la voz de un joven provino de la mesa en el rincón oscuro. — Jeje, qué gracioso. Cada uno de ellos gritando ciegamente por nada. ¡Si no pueden permitirse comprar vino, deberían cerrar la boca obedientemente y hacerse a un lado!
Cuando los cazadores oyeron esto, uno de ellos replicó de inmediato con rabia: —¿Quién dice que no podemos permitírnoslo? ¡Mesero, traiga esa jarra de vino, le daré las piedras, las dos piezas!
—¡Oh, déme un momento, señor, la traeré! —El mesero no esperaba tal giro de los
acontecimientos. Respondió apresuradamente, se dio la vuelta para tomar una jarra de vino y la trajo. Esta jarra era tan grande como una jarra común, pero en el momento en que fue
descorchada, en ese mismo instante, una fragancia refrescante y melosa llenó toda la cafetería. Incluso el anciano sentado solo junto a la ventana no pudo evitar girar la cabeza al oler el aroma del vino y fijó su vista en la jarra.
Definitivamente era un buen vino.
—Estimados clientes, no es presunción. Este es el vino de bambú verde; toda la aldea solo tiene una posada que lo sirve, y somos nosotros. ¡Huelan la fragancia! —El mesero inhaló
profundamente mientras decía esto, con una expresión facial llena de satisfacción y deleite. Fang Yuan se sintió conmovido. Este mesero de la posada realmente no estaba exagerando.
En la aldea Gu Yue había tres tabernas. El vino que se vendía allí era el común vino de arroz, vino turbio y otros vinos comunes similares. Para que Fang Yuan pudiera atraer al Gusano de Licor, compró vino continuamente durante siete días; era natural que estuviera al tanto de los precios.
Varios de los cazadores miraron la jarra de vino ante ellos. Estaban consumidos por la adicción al alcohol. Cada uno de ellos contrajo la nariz y tragó saliva. En cuanto al cazador que compró el vino en un momento de rabia, su expresión era aún más interesante; una capa de remordimiento e ira apareció en su rostro.
¡Después de todo, esta jarra de vino valía dos piedras primordiales!
«Fui demasiado imprudente y compré el vino por impulso. Este mesero no es nada lento. Trajo el vino de inmediato y ahora el sello está abierto. Incluso si quiero devolver el producto, es
demasiado tarde».
Cuanto más reflexionaba el cazador, más angustiado se sentía. Quería devolverlo, pero era incapaz de hacerlo por miedo a ser humillado. Al final, solo pudo golpear la mesa y dijo con una sonrisa forzada: —¡Maldición, este vino es bueno! Hermanos, por favor, beban todo lo que quieran. ¡Hoy este vino corre por mi cuenta!
En ese momento, el joven de la mesa del rincón siseó: —¿Cómo va a ser suficiente esta pequeña jarra de vino para seis? Si tienen agallas, vayan y compren unas cuantas jarras más.
El cazador se puso furioso al oír esto y se levantó con rabia, con los ojos fijos en el joven que habló.
—Crio, sí que tiene muchas palabras. ¡Venga, levántese y pelée conmigo!
—¿Ah, sí? Entonces me levantaré. —El joven se levantó de su asiento al oír el comentario del cazador, sonriendo mientras salía de las sombras. Su figura era alta y delgada, su piel pálida. Estaba vestido con túnicas de batalla azul marino y lucía limpio y pulcro. En su cabeza llevaba una banda azul; su torso tenía una chaqueta que mostraba sus hombros delgados y débiles. En la parte
inferior llevaba pantalones largos, los pies estaban cubiertos por sandalias de bambú y las pantorrillas estaban vendadas.
Lo más importante en él era el cinturón verde en su cintura. En el centro del cinturón había una pieza brillante de cobre; en la placa de cobre estaba grabada la palabra negra «Uno».
—¡¿Es un Maestro Gu de Rango uno?! —El cazador comprendió claramente lo que representaba esa forma de vestir. Inspiró profundamente y la ira de su rostro se disipó, siendo reemplazada por la alarma.
¡Nunca se imaginó que en realidad había provocado a un Maestro Gu!
—¿No quería pelear conmigo? Venga entonces, golpéeme. —El joven Maestro Gu caminó
lentamente hacia el hombre, con una sonrisa juguetona en su rostro. Pero el cazador que lo había desafiado antes se había quedado congelado como una escultura, incapaz de moverse de su lugar.
—Tal vez puedan venir todos contra mí juntos, eso también funciona. —El joven Maestro Gu caminó despacio hasta la mesa de los cazadores, hablando con naturalidad.
Las expresiones en sus rostros habían cambiado. Algunos de los cazadores que tenían los rostros rojos por el alcohol palidecieron de repente. Cada una de sus frentes estaba empapada en sudor frío y se sentían inquietos, demasiado asustados incluso para respirar con fuerza.
El joven Maestro Gu extendió una mano y tomó la jarra de vino de bambú verde. Se la acercó a la nariz, la olisqueó y sonrió. Dijo: —Ciertamente huele bien…
—Si a mi señor le gusta, entonces, por favor, siéntase libre de tomarla y beberla. Es una disculpa de mi parte por haber ofendido a mi señor —respondió apresuradamente el cazador que lo provocó antes y juntó sus manos ante su pecho, forzando una sonrisa en su rostro.
Inesperadamente, la expresión facial del joven cambió ferozmente; con un fuerte estallido, la jarra se hizo pedazos contra el suelo. El Maestro Gu se veía frío como el hielo, con su mirada afilada como una espada. Siseó con rabia: —¿Cree que tiene derecho a disculparse conmigo? ¡Ustedes, pandilla de cazadores, deben de ser muy ricos, incluso más ricos que yo, ya que gastaron dos
piedras primordiales para beber vino! ¡¿Tienen alguna idea de lo molesto que estoy por las piedras primordiales ahora mismo?! ¡De verdad se atreven a presumir su riqueza frente a mí en este momento! ¡¿Acaso ustedes, mortales, pueden siquiera compararse conmigo?!
—¡No nos atreveríamos, no nos atreveríamos!
—¡Ofender a mi señor es un crimen atroz!
—Nosotros, los mortales, no quisimos ofenderlo; estas son nuestras piedras primordiales, por favor, acéptelas, señor Maestro Gu.
Los cazadores se pusieron de pie rápidamente y sacaron las piedras primordiales que tenían. Pero,
¿cómo podrían tener dinero estos mortales? Todo lo que sacaron fueron solo trozos y fragmentos de piedras primordiales; el fragmento más grande no era mayor que un cuarto de piedra
primordial.
El Maestro Gu no aceptó estas piedras primordiales, pero no dejó de burlarse. Usó su mirada de halcón y recorrió toda la cafetería. Los cazadores sobre los que pasó su vista bajaron la cabeza. El
anciano que estaba sentado junto a la ventana observando la escena también giró rápidamente la cabeza para evitar la mirada del Maestro Gu.
Solo Fang Yuan observaba en silencio, sin rastro de duda.
La vestimenta que llevaba este joven Maestro Gu era el uniforme que solo los Maestros Gu
formales podían vestir, por lo que Fang Yuan no estaba calificado para usarlo. Fang Yuan solo lo recibiría del clan después de graduarse de la academia.
La palabra «Uno» en la pieza de cobre del cinturón del joven Maestro Gu indicaba su posición como Maestro Gu de Rango uno. Sin embargo, ya tenía unos veinte años más o menos, y el aura de esencia primordial que emitía su cuerpo parecía indicar que estaba en la etapa superior del Rango uno.
Comenzar el cultivo a los quince años y solo alcanzar la etapa superior del Rango uno a los veinte años mostraba que el joven Maestro Gu solo tenía un talento de grado D, que era un grado peor que el de Fang Yuan. Había una alta posibilidad de que este hombre fuera solo un Maestro Gu de logística, ni siquiera considerado un Maestro Gu de batalla.
Sin embargo, incluso si ese fuera el caso, al enfrentarse a estos seis robustos cazadores, era más que suficiente.
Esta era la brecha de poder entre un Maestro Gu y un ser humano mortal.
«Con poder, uno puede estar en la cima. Esta es la naturaleza de este mundo. No, en realidad
cualquier mundo es igual: el pez grande se come al pequeño y el pez pequeño se come al camarón. Es solo que este mundo lo muestra de forma aún más abierta», reflexionó Fang Yuan en secreto.
—Está bien, Jiang Ya, ya les diste una lección. No avergoncemos más a estos mortales. Si se corre la voz, aunque tú no te avergüences, yo sí lo haría —expresó la otra persona joven sentada en el
rincón.
Cuando todos oyeron hablar a esa voz, se dieron cuenta de que esta persona joven era una mujer.
El joven Maestro Gu llamado Jiang Ya dejó de burlarse cuando su compañera lo reprendió. Ni siquiera se molestó en mirar los fragmentos de piedras primordiales que los cazadores habían sacado; esas piedras ni siquiera sumaban dos piedras primordiales, definitivamente no estaba interesado en ellas.
Se sacudió la manga y volvió a su mesa original. Mientras regresaba, dijo maliciosamente: —Si creen que tienen las agallas para seguir bebiendo, entonces vayan y beban vino de bambú verde. Quiero ver, ¿quién se atreve todavía a beber este vino?
Todos los cazadores bajaron la cabeza, actuando como seis hijos obedientes después de ser regañados.
El fuerte aroma del vino llenó toda la cafetería. El cazador que compró el vino sintió que le dolía el corazón al oler la fragancia. ¡Después de todo, había gastado dos piedras primordiales en este vino y, sin embargo, nunca llegó a beber ni un solo trago!
Fang Yuan dejó sus palillos; ya había comido suficiente. Mientras olfateaba el aroma del vino, sus ojos brillaron por un momento; luego sacó dos piedras primordiales y las puso sobre la mesa. — Mesero, déme una jarra de vino de bambú verde —dijo con indiferencia.
Toda la escena se congeló.
El joven Maestro Gu llamado Jiang Ya detuvo instantáneamente sus pasos. Las comisuras de su boca se contrajeron y exhaló. Acababa de terminar su advertencia y, justo después de hacerlo, Fang Yuan pidió el vino. Esto fue como pasarle por encima especialmente y darle una bofetada en la cara.
Se dio la vuelta y entrecerró los ojos, lanzando una mirada fría a Fang Yuan.
Fang Yuan le devolvió la mirada con calma, con el rostro indiferente y libre de miedo.
Los ojos de Jiang Ya brillaron y la frialdad de su mirada desapareció lentamente; sintió el aura de esencia primordial en el cuerpo de Fang Yuan. Tras darse cuenta de la identidad de Fang Yuan, se iluminó con una sonrisa y dijo amablemente: —Ah, es un hermano menor.
Todos los demás se dieron cuenta y las miradas que lanzaron a Fang Yuan cambiaron.
No era de extrañar que este joven adolescente no tuviera ni un poco de miedo de un Maestro Gu; era porque él también lo era. Aunque todavía asistía a la academia, su posición ya era diferente.
—¡Señor Maestro Gu, su vino! —El mesero corrió hacia él, con una sonrisa en todo el rostro. Fang Yuan asintió al joven Maestro Gu, tomó la jarra de vino y salió de la posada.
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